Inversión

La cartera permanente: la estrategia para cualquier escenario económico

Qué es la cartera permanente de Harry Browne, cómo funciona, sus cuatro activos y si tiene sentido para el inversor español a largo plazo.

7 min de lectura

Una cartera diseñada para sobrevivir a cualquier cosa

La mayoría de carteras de inversión están optimizadas para un escenario concreto: crecimiento económico sostenido con inflación moderada. Y funcionan muy bien en ese escenario — que es, afortunadamente, el más común a largo plazo.

Pero ¿qué pasa en los otros escenarios? ¿En una recesión severa? ¿En inflación desbocada? ¿En deflación? ¿En estanflación?

Harry Browne, economista y escritor americano, se hizo exactamente esa pregunta en los años 70 — después de vivir la crisis del petróleo, la inflación disparada y el terrible rendimiento de la bolsa americana durante esa década. Su respuesta fue la cartera permanente: una estrategia diseñada para funcionar razonablemente bien en cualquier entorno económico, no perfectamente en ninguno.

La descubrí cuando llevaba dos años invirtiendo solo en renta variable global y me pregunté si había algo más robusto para el capital que no quería ver caer un 50% en una crisis. La cartera permanente me pareció la respuesta más honesta a esa pregunta.

Los cuatro escenarios económicos y sus activos

Browne identificó cuatro posibles estados de la economía y asignó un activo que funciona bien en cada uno:

EscenarioActivo ganadorPor qué
Prosperidad (crecimiento)AccionesLas empresas crecen y generan beneficios
InflaciónOroReserva de valor histórica contra la pérdida de poder adquisitivo
Recesión/DeflaciónBonos largosEn deflación los tipos bajan, los bonos suben
Incertidumbre/CrisisEfectivoPreserva capital y da liquidez para oportunidades

La lógica es elegante: siempre estamos en uno de estos cuatro escenarios. Si pones un 25% en cada activo, siempre hay algo de tu cartera funcionando bien, aunque el resto sufra.

La composición exacta

La cartera permanente clásica de Harry Browne es:

  • 25% acciones — renta variable, preferiblemente un índice amplio del mercado local.
  • 25% oro — físico o a través de ETFs respaldados por oro físico.
  • 25% bonos del gobierno a largo plazo — vencimientos de 20-30 años.
  • 25% efectivo o equivalentes — letras del tesoro a corto plazo o cuentas remuneradas.

Así de simple. Sin complicaciones, sin sectores, sin gestión activa. Y se rebalancea una vez al año para volver al 25% en cada activo.

El historial de la cartera permanente

La cartera permanente tiene un historial sorprendentemente bueno:

  • Rentabilidad anual media histórica: aproximadamente 6-7% anual en términos nominales (similar a la inflación más 3-4% real).
  • Máxima caída histórica: mucho menor que la renta variable pura. En 2008, cuando la bolsa cayó un 50%, la cartera permanente cayó menos de un 10%.
  • 2022: uno de sus peores años — tanto las acciones como los bonos largos cayeron simultáneamente, algo históricamente raro.

La gran ventaja no es la rentabilidad máxima — la renta variable pura la supera a largo plazo. La ventaja es la consistencia y la baja volatilidad.

Por qué los bonos largos y no los cortos

Esta es la pregunta que más confunde a quien descubre la cartera permanente. ¿Por qué bonos a 20-30 años si son muy sensibles a los tipos de interés?

Precisamente por eso. En una recesión o deflación severa, los bancos centrales bajan tipos agresivamente. Cuando los tipos bajan, los bonos a largo plazo suben mucho más que los cortos — son los que más se benefician de la bajada.

Es un seguro caro (los bonos largos sufren mucho cuando suben los tipos, como en 2022) pero muy efectivo en el escenario para el que están diseñados: una recesión deflacionaria grave.

La versión moderna: el All Weather Portfolio

Ray Dalio, fundador de Bridgewater (el mayor hedge fund del mundo), desarrolló una versión propia llamada All Weather Portfolio con una lógica similar pero pesos diferentes:

  • 30% acciones
  • 40% bonos a largo plazo
  • 15% bonos a medio plazo
  • 7,5% oro
  • 7,5% materias primas

El All Weather sobrepondera la renta fija porque Dalio argumenta que las acciones tienen mucha más volatilidad que los bonos, así que para tener riesgo equilibrado necesitas más bonos.

Ambas carteras comparten la filosofía: diversificación por escenario económico, no por tipo de activo.

¿Tiene sentido para el inversor español?

Mi opinión honesta: la cartera permanente es una herramienta excelente para una parte específica del patrimonio — el capital que no quieres ver caer mucho aunque implique renunciar a parte de la rentabilidad máxima.

Para la mayoría de inversores españoles jóvenes con horizonte largo, una cartera 100% renta variable indexada sigue siendo superior en términos de rentabilidad esperada a 20-30 años. La volatilidad es soportable si el horizonte es suficientemente largo.

Donde la cartera permanente tiene más sentido:

  • Capital que vas a necesitar en 5-10 años: no quieres arriesgarte a una caída del 50% justo cuando lo necesitas.
  • Inversores con baja tolerancia al riesgo real: no la teórica que declaras en el test, sino la que sientes cuando tu cartera cae un 30%.
  • Parte conservadora de una cartera mixta: usar el núcleo en renta variable y la cartera permanente para la parte que quieres más estable.

Cómo implementarla en España

Acciones (25%): un fondo indexado al MSCI World en MyInvestor o un ETF equivalente.

Oro (25%): ETF de oro físico como el iShares Physical Gold (IGLN) o el Invesco Physical Gold (SGLD) en DEGIRO o cualquier broker. También puedes usar fondos de oro si prefieres la ventaja fiscal del traspaso.

Bonos largos (25%): ETF de bonos del gobierno a largo plazo. En Europa, el iShares € Govt Bond 15-30yr (IBGL) cubre bonos europeos a largo plazo. Para bonos americanos largos, el iShares 20+ Year Treasury Bond (TLT) en dólares.

Efectivo (25%): Letras del Tesoro a 3-6 meses o cuenta remunerada. Las Letras del Tesoro son mi preferencia — sin riesgo, con algo de rentabilidad y muy líquidas.

Para más opciones de dónde aparcar el efectivo, aquí tienes la guía de cuentas remuneradas y depósitos en España.

El rebalanceo anual

Una vez al año revisas los pesos y vuelves al 25% en cada activo. Si las acciones han subido mucho y ahora representan el 35%, vendes acciones y compras el activo que está por debajo.

Fiscalmente, hay que tener en cuenta que vender ETFs o acciones genera un evento fiscal. Si usas fondos de inversión en vez de ETFs para las acciones y los bonos, puedes rebalancear mediante traspasos sin tributar — una ventaja significativa para el inversor español.

Para entender bien esta diferencia, aquí tienes la comparativa entre fondos indexados y ETFs.

En resumen

La cartera permanente es una de las estrategias de inversión más elegantes que existen. No promete la máxima rentabilidad — promete rentabilidad razonable en cualquier entorno económico con mínima volatilidad.

Para capital que no quieres ver caer mucho, es difícil encontrar algo mejor diseñado. Para capital con horizonte muy largo donde puedes aguantar la volatilidad, la renta variable pura sigue ganando.

La respuesta para la mayoría: una combinación de ambas, con los pesos ajustados a tu situación y tolerancia al riesgo real.

Referencias

Etiquetas

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